Mejor dos...
Volvíamos de la uni (porque a parte de escribir en este blog, pues estudio) en metro, sentaditos. Sin saber como ni por qué sale el tema de tener o no parejas. Como siempre la conversación acaba con mi cara llena de cuadritos, alucinando, entusiasmado, confundido, preguntándome ¿Qué quieres decir? Os dejo, amigos y amigas el diálogo transcrito exactamente, o al menos, tal y como mi memoria lo recuerda, pero os puedo garantizar que mi memoria lo recuerda palabra a palabra, pues no ha pensado en otra cosa desde que esuchó aquellas palabras...
Wan: Deberías salir más y encontrar pareja!
Yo: ¿Tú crees que yo de verdad quiero una pareja? ¿Tu me ves a mí saliendo cada día con alguien? Con la personalidad tan fuerte que tengo y todas mis cosas... ¿Perdiendo parte de mi libertad? ¿Diluyendo mi identidad junto a la de otra persona? ¿Teniendo todas esas responsabilidades? ¿Teniendo en cuenta a otra persona en cada cosa que hago? ¿Tú de verdad me imaginas así?
Wan: (Ella tan fácil de convencer) Bueno sí... em... (Le interrumpen).
Él: No te engañes a tí mismo, yo creo que tu serías muy feliz si tuvieras una pareja contigo.
Entonces yo le he mirado con cara retorcida pensando y repensando qué decir en ese momento. Pero, un comportamiento muy humano: cuando no sabemos qué hacer o cómo reaccionar, sencillamente no hacemos nada. He desviado la mirada hacia otra parte, pidiendo a Dios un rápido cambio de conversación. Después Wan ha dado toda una bateria de motivos por los que se corrobora la idea del cabezón este. ''Serías muy feliz si tuvieras una pareja contigo''.
Y yo me digo. ¿Qué quieres decir? ¿Nada? ¿Todo? ¿Tienes razón? ¿Quiero una pareja? Algún día (mañana quizás) haré un post para sacar estas conclusiones, pero de momento me voy a dormir un ratito que tengo sueño.


Gayhetera dijo
Lo de la pareja no es imprescindible, sólo si realmente vale la pena. Si no, no hay nada como el amor propio.
27 Enero 2007 | 05:35 PM